spinner

El bosque que crece

He de confesar que desde pequeño siempre he estado interesado en la botánica, en cómo mediante el cuidado del entorno se puede influir en la creación y conservación de un ecosistema, haciéndolo saludable. Aplicando símil entre bosque y empresa, aquel que es próspero regula el ciclo interno, dando estabilidad al suelo, a los cimientos. Pero no os preocupéis, este post no va sobre botánica, sino sobre nuestra compañía, BBVA Next Technologies!

Como todo en esta vida, el inicio, el preámbulo, nunca es, ni puede ser, trivial. En nuestro caso, para lo que se conoce hoy día como BBVA Next Technologies (nuestro bosque), éste no fue sencillo; “naciendo” en 2001 como parte del Grupo BBVA, los servicios profesionales basados en Internet eran nuestra apuesta principal evolucionando posteriormente a servicios open source y gestión de portales web y contenido. No fue hasta 2011, llegando los primeros proyectos cloud, UX y movilidad, y la ideación de un departamento de innovación propio en 2012, generando nuevas líneas de crecimiento, cuando se empezó a construir lo que es a día de hoy BBVA Next Technologies, enfocado ya sí a Servicios Profesionales de Tecnología. La constitución de lo que posteriormente sería BEEVA en 2013, y ya BBVA Next Technologies tras la fusión de BEEVA con I4S (empresa de ciberseguridad del Grupo), ha ayudado, en mayor o menor medida, al posicionamiento tecnológico de BBVA. Galardones que reconocen la meritoria labor de los equipos de BBVA Next Technologies, convirtiéndonos así en expertos en ingeniería de software y referentes en el sector tecnológico por la propuesta de valor al cliente, la diversa oferta de productos y nuestra determinación por seguir formándonos, innovando y creciendo.

Pero para ayudar en la reinvención, en la transformación digital, primero se debe tener claro el concepto, lo que conlleva y por encima de todo, creer en ello. El reto, curiosamente, parte de dos palabras poco relacionadas con el concepto tecnológico: ‘empowerment’ y autonomía. En ese orden además, pues se debe dar poder para después “dejar hacer”. Para ello, se requiere disponer de la habilidad y capacidad técnica del personal adecuadas; talento y conocimiento.

La transformación cultural de las empresas no es un tema menor cuando se piensa en transformación digital. Todo proceso de transformación exige la adopción de una nueva cultura en el interior de las organizaciones, donde las nuevas formas de trabajo, más ágiles y flexibles, se convierten en el motor que impulsa el verdadero cambio. De ahí que para poder hablar de innovación y transformación, antes debamos hablar de células (equipos).
Son los mismos líderes de las empresas los que deben dar las pautas y el ejemplo para que las células se integren y tengan autonomía de crear, de buscar su inspiración, no solo para lograr el objetivo de la compañía, sino para cubrir la necesidad del cliente. Son esos líderes los que deben primero abrazar la democratización de las ideas e interiorizar los beneficios de la colaboración.

Eso es lo que intentamos conseguir y es lo que a futuro servirá para maximizar nuestra entrega de valor, siendo factor clave el compromiso de los empleados. A través de los estandartes se influye y motiva al resto de compañeros. Perseverando y liderando, se transfiere un conjunto de ideas para convertirlas en un sentir único de empresa, en la savia que nutre a todo un bosque. Si lo que mueve al empleado es su pasión, el sentirse orgulloso y motivado por aquello que forma parte, se dispondrá de muchas más posibilidades de cautivar al cliente y a la audiencia en general. A partir de ahí, la transversalidad cultural es lo que reforzará el concepto de célula ‘scrum’, aquellos equipos multidisciplinares y ágiles que, con total ‘empowerment’ y autonomía, trabajan en la creación de nuevos productos que aportan valor a los clientes. El foco de cliente pasa de controlar el equipo a colaborar con él y mantener el objetivo común de que el servicio entregado es el acordado en tiempo, calidad y coste.

Por lo tanto, sin transformación cultural, no puede haber cambio digital.

Por supuesto, en la mayor parte de las empresas, no todo puede trabajarse en formato ‘scrum’; aún así, serán las mismas células las que mediante el día a día introduzcan y adopten nuevas formas de trabajo, incorporando muchos de los beneficios y conceptos de las metodologías ágiles a proyectos que influyen en el resto de equipos de empresas con las que colaboramos. No obstante, el factor importante es el comprender que debe ser el mismo cliente quien abra las puertas y deje entrar al cambio, entendiendo y abrazando un nuevo modelo cultural que permita evolucionar y mejorar el actual.

Es posible, del mismo modo, que de cara a encontrar una transformación global debamos nosotros mismos adaptarnos, teniendo paciencia y encontrando la forma de integrar metodologías tradicionales de trabajo con metodologías ágiles. Lo importante es que las organizaciones interioricen el modelo y el marco de trabajo, pues con ello sólo será el tiempo el que nos separe de la meta. Seguramente modificando el tiempo de iteración de semanas a meses, ayude en la adopción, aún siendo ésta más dilatada. Tengamos presente que ellos mismos son conscientes de las consecuencias negativas que ocasionará el no ser capaces de adaptar sus modelos de negocio a los cambios originados por la transformación digital, quedándose fuera de mercado.

La pretensión, mediante la adopción de células scrum, es ayudar a establecer prioridades claras, alineando los esfuerzos de distintas áreas con los objetivos estratégicos de los clientes. Este modelo permitirá a los equipos de trabajo gestionar sus dependencias, poner foco y aportar valor de una manera global e integrada.

Estas acciones muestran el camino a la transformación, hacia la construcción de un ecosistema digital conjunto y cohesionado. El mismo cambio tecnológico continúa evolucionando, y la sociedad y la cultura de empresa deben hacerlo con él. Cierto es que hace más ruido un árbol que cae que todo un bosque que crece, pero no podemos obviar que nuestro bosque sigue creciendo, robusto y saludable, convirtiéndonos en referentes de modelo a seguir.

En BBVA Next Technologies sabemos que hemos llegado lejos, pero al mismo tiempo debemos ser conscientes de que hay todavía un largo camino. ¿Qué será lo “siguiente”?

Algo grande está ocurriendo. Cada rincón está experimentando un cambio radical. Negarlo no es una opción. El bosque crece y sus raíces son profundas. Prestad atención pues el futuro es prometedor.

 

Imágenes: Pexels y Shutterstock

Las opiniones vertidas por el autor son enteramente suyas y no siempre representan la opinión de BBVA Next Technologies.

¿Quieres saber que más cosas hacemos en BBVA Next Technologies?