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4 mutaciones que debemos adoptar desde diseño para sobrevivir a esta era

En un contexto de alta incertidumbre la capacidad para adaptarse toma especial importancia sobre todo en la fase del diseño y definición. En este artículo daremos un paseo por esos retos y tendencias que están modelando el diseño del mañana.

Vivimos en una era donde nos asola el cambio continuo, esta pandemia mundial no ha hecho más que acelerar los cambios que ya estaban en marcha. Esto incluye también la forma de afrontar y proyectar el futuro desde la disciplina del diseño. Es cierto que ya veníamos incorporando ciertas necesidades de evolución impulsados por macrotendencias como la sostenibilidad, la inclusividad y la responsabilidad social. Pero ahora más que nunca debemos dar un paso al frente y abordar los retos que se nos vienen por delante.

Integrar las dinámicas del negocio

Cada vez toma más relevancia la necesidad de entender la organización o la empresa para la que se diseña. Tanto su cultura corporativa como recursos o fortalezas pueden ser claves en el éxito del producto que estemos diseñando. De poco servirá un diseño enfocado exclusivamente a satisfacer las necesidades de los usuarios si el esfuerzo que debe hacer la corporación es demasiado grande como para ser rentable.

Hace tiempo que disciplinas como el Service Design, tratan de encajar ambas realidades. Desde esta perspectiva se analiza tanto lo que denominan front-stage del servicio, que sería lo que como clientes podemos experimentar, como el backstage, que sería todo lo que debe suceder internamente. La máxima expresión de este propósito es la herramienta del Blueprint, una especie de journey vitaminado donde se define lo que ha de suceder internamente para ofrecer un servicio concreto. Este enfoque podría promover ciertos cambios organizacionales, como la disolución de los silos y la colaboración en equipos multidisciplinares, pero para ello necesitaremos disponer de una cultura corporativa adecuada.

Diagrama de Venn de la innovación

Figura de Business Thinking for Designers Invision. Diagrama de Venn de la innovación

Quizá por todo esto están surgiendo una serie de publicaciones recientes sobre diseño estratégico que destacan la importancia de entender este tipo de conceptos. Como el informe de Business Thinking for Designers de Invision en el que se comparten nociones básicas para desarrollar una perspectiva de negocio y pautas para crear las condiciones para un estado de diseño maduro en la compañía. O como dice Douglas Powell, en este su artículo de Designers as Leaders, es hora de que las diseñadoras y diseñadores demostremos que nos merecemos un hueco en la mesa para mayores.

Escalar la forma de trabajar y colaborar

Los productos digitales tienen la potencia de llegar a tener una audiencia de miles de millones. Esta escala implica una envergadura tal que muchas veces se diseña desde múltiples equipos. Ahora más que nunca, se hace necesario abandonar la figura renacentista de un perfil todoterreno por perfiles especializados organizados en equipos (investigación, experiencia de usuario, arquitectura de la información, visuales…) Y esto va a suponer que será necesario colaborar y trabajar varias personas en un mismo diseño.

Para dar soporte a esta nueva forma de trabajo se están popularizando herramientas colaborativas y metodologías para trabajar de forma más organizada. Por ejemplo, entre las herramientas de diseño cada vez tiene más terreno la herramienta Figma, que permite a los equipos crear, probar y entregar mejores diseños de forma conjunta. Al igual que varias personas pueden editar contenido de forma sincrónica en un documento de Google, de igual forma permite hacerlo Figma.

En cuanto a metodología, esta es sin duda la era dorada de los sistemas de diseño. Estos sistemas son un conjunto de normas y principios para poder tomar decisiones sobre el diseño de forma unificada. De esta manera, independientemente de la persona que lo ejecute siempre se mantendrá una cierta uniformidad en el producto. Además supondrá un ahorro en costes de desarrollo al poder reutilizar los componentes. Los sistemas de diseño han evolucionado hasta tal punto que en la comunidad de Design at Scale Spain actualmente están hablando de cómo sistematizar identidades multimarca o la tokenización de la accesibilidad.

Valorar el impacto social

Al igual que con las dinámicas del negocio, ya no es suficiente diseñar pensando en las necesidades de una persona de forma individual. Hace un tiempo ya que venimos observando el poder de influencia en nuestras opiniones y comportamientos que tienen ciertas plataformas . Instituciones tan antiguas como la democracia se están viendo amenazadas por este nuevo tipo de nuevos poderes, como se analiza en el caso de Canadá en los Public Policy Forums: Digital Democracy 101. Cada intervención que hacemos tiene y tendrá consecuencias a nivel social. Es por ello que hay que adoptar un enfoque más sistémico que nos permita reflexionar que el impacto que generamos a nivel social. Herramientas como el Systemic Design Toolkit o las Tarot Card of Tech pueden ayudarnos con esta misión.

The Tarot Cards Of Tech

Las Tarot Cards Of Tech de Artefact Group nos plantean una serie de cuestiones para identificar riesgos potenciales en la fase del diseño

Además, en nombre de la optimización de objetivos comerciales, se han dado casos en los que se engañaba o escondían ciertas acciones que no convenían. Como por ejemplo el dificultar el acceso a la información en un ecommerce para reducir las consultas al call center. Pero, ¿qué clase de mundo digital estamos dejando a nuestra descendencia? La disciplina de diseño se repliega y reflexiona sobre sus antiguas prácticas oscuras y está tratando de buscar un consenso sobre un código ético que defina una serie de buenas prácticas y establezca unos límites. Esto es lo que nos proponía Mike Montero en su Ruined by Design y propuestas similares están surgiendo con el Ethical Design Handbook o con el libro de Click! How to Encourage Clicks Without Shady Tricks, editados ambos este año 2020 por Smashing Magazine.

Y, por último, es importante reflexionar sobre si estamos dificultando el acceso a alguien con nuestras decisiones de diseño. Cuestiones de accesibilidad, que tan olvidadas son siempre, se hacen necesarias en un mundo en el que poder utilizar la tecnología es sinónimo de integración. En vez de diseñar para el promedio, el principio del diseño inclusivo nos recuerda que debemos diseñar para los casos extremos y adaptar para el resto. Para ayudarnos a reflexionar sobre esta cuestión tenemos las Cards for Humanity de Idean o los Socially Inclusive Design Systems de Tatiana Mac.

Adaptarnos a nuevas formas de interactuar

Con el tiempo, la tecnología está avanzando y el diseño de interfaces abarca ahora mucho más que las pantallas tradicionales. Estas nuevas tecnologías dotan de un nuevo significado al momento de interactuar con las máquinas. Es el caso de los asistentes conversacionales que intentan hacer más sencilla la interacción a través del uso del lenguaje natural. O como en el caso de la interacción con drones o robots que abren nuevos retos y debates éticos. Sin olvidar tampoco el auge que están teniendo la realidad virtual y mixta en los videojuegos y que no tardará en colonizar otros campos.

4 personas sentadas con dispositivos VR

Grupo de personas utilizando dispositivos de realidad virtual. Photo by Lucrezia Carnelos on Unsplash

Estas nuevas interacciones que vamos incorporando a nuestro día a día, querámoslo o no, están afectando a la forma que interactuamos con los anteriores sistemas. Cada vez más esperamos que el sistema pueda adaptarse a nuestras necesidades y lenguaje para darnos lo que estamos buscando con el mínimo esfuerzo. Ejemplo de esto podrían ser las interfaces gestuales que han convertido el movimiento humano en un input para las máquinas.

Quizá por ello cada vez toma más sentido aquella expresión de No UI is the new UI, que dice que la nueva interfaz de usuario es aquella en la que no hay interfaz. El diseño exclusivo de una ventana o un botón está dejando de ser importante. Empiezan a tomar relevancia perfiles como los UX Narrative que se centran en el tono y la creación del contenido más allá de este límite.

Además, no sólo tenemos que adaptarnos a las nuevas interfaces, sino que el ecosistema digital se nos complica. Raro sería que en un journey de compra sólo se utilizase un único canal. Los espacios inteligentes y las experiencias entrelazadas están a la orden del día. Sin duda, un nivel de complejidad al que deberemos adaptarnos.

Como en muchas otras profesiones, solo nos queda agachar la cabeza y adquirir estas habilidades para sobrevivir a esta nueva era que viene cargada de retos desafiantes.

Las opiniones vertidas por el autor son enteramente suyas y no siempre representan la opinión de BBVA Next Technologies.

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